Elena Ortiz, presidenta de la Comisión de la Asociación Amigos del Museo y Archivo Histórico de Santa Elena, habló de la reciente inauguración de la Casa del Museo local, al que definió como "un espejo de lo que hemos sido". Entrevistada por el ciclo La Sexta Pregunta, la historiadora contó cómo se inició el reclamo por la restitución del centenario inmueble que estaba en manos de Rodolfo Kiener; y repasó las acciones institucionales y judiciales para conseguir el desalojo. En ese marco, valoró a los diferentes actores civiles y políticos que intervinieron para ello.

Además, contó que la casona fue recibida en un estado “deplorable” y “casi abandonada”, lo que demandó una fuerte inversión para ponerla en condiciones.

Entre las curiosidades históricas que se pueden conocer, indicó que el objeto más antiguo con el que se cuenta data de 1888, y se trata de un plano de la Compañía Kemmerich, que regenteó el frigorífico cuando éste dejó de ser un saladero –de los hermanos Eustaquio y Norberto De la Riestra, y don Federico González-. El documento "tiene referencias en alemán y en español", contó y ahondó en detalles del nacimiento de la ciudad.

Consultada sobre cómo se recibió la casa luego de una larga pelea por la restitución del inmueble, Ortiz comentó: “La casa estaba realmente en una situación muy triste: abandonada, con mucha vegetación a su alrededor; existía mucha humedad; el sistema eléctrico y desagüe eran muy antiguos. Todo eso se tuvo que poner casi a nuevo. Se tuvo que reconstruir una estufa que está donde uno egresa de la sala principal, muy propia de las casas inglesas; y las galerías, de las que hoy solo quedan los marcos, y que alguna vez fueron un espacio semicerrado". "Fue una inversión muy importante. Estoy segura que más de 2 millones de pesos”, dijo.

 

¿DE QUIÉN ES EL LOGRO?

En cuanto al tironeo político entre quienes se arrogan el logro de la restitución del histórico inmueble, Ortiz remarcó que el reclamo fue sostenido por varias gestiones municipales, siempre acompañadas por los civiles que comenzaron con una comisión Pro-Museo. “Celebro que todos estemos orgullosos por el Museo. Creo que cada uno en su tiempo hizo lo que el deber ser de los funcionarios le dictaba. Los intendentes, concejales y senadores, cada uno trató de hacer lo mejor posible para lograr la casa. También tenemos que pensar en los tiempos de la Justicia. Muchas veces se continuaban los tiempos judiciales y llegaban al otro periodo gubernamental", señaló y ejemplificó: "La gestión anterior comenzó un proceso que terminó este año”.

PROCESO Y DESALOJO 

“Es un largo proceso que arranca mucho antes que el 2014 y es muy complejo. Ya el 4 de diciembre de 1998 hay documentación en la cual se trabaja que esa casa le corresponde a la Municipalidad de Santa Elena. Hay cartas documentos de febrero de 1999 donde se solicita el desalojo y después, todo el inconveniente que provocan las acciones judiciales en el tiempo que se extiende para el desalojo de esta persona”, señaló, en alusión a Kiener, que ocupó la casona hasta el 31 de mayo de este año.

En ese sentido, recordó que “en 1994 se conformó la Comisión Pro-Museo, porque había una ordenanza de 1992 que habilitaba la creación de un Museo Interregional de Arte y Artesanía” y que desde allí se empujó para la restitución de la casa. Luego, indicó que las acciones judiciales desembocaron en una larga espera que terminó con el desalojo de su ocupante, tras un acuerdo de pago de 120 mil pesos en cuotas de 10 mil por mes. "Si bien el pago era mínimo, fue bien pagado y había que sostenerlo, porque un mes que no se cumpliera podía hacer caer el acuerdo”, apuntó.

“La última instancia judicial establecía que al 31 de mayo de 2020 tenía que finalizar el pago de las cuotas y producirse el retiro de todo habitante de la casa. El municipio cumplió con el pago en tiempo y forma y se entregó la llave de la casa. La encontramos en condiciones deplorables. Es una casa de estilo inglés que tiene 100 años y que acompañaba al hospital, que hoy es el Hogar de Ancianos”, relató.

 

CÓMO SE SUSTENTA EL MUSEO

Por otra parte, preguntada sobre cómo se sostiene económicamente el Museo para funcionar, Ortiz refirió que el personal trabaja ad honorem, que ser socio tiene un valor mínimo -$200 anuales- y que emprenderán acciones tendientes a conseguir algún subsidio gubernamental.

“La Asociación Amigos del Museo logra la personería jurídica en 2006. Todos los que estamos en la comisión estamos ad honorem. Para nosotros es un disfrute y un privilegio trabajar para el Museo. Pero sí tenemos pensado articular instancias con el gobierno local y provincial. Desde 2003 estuvimos en salones de Prefectura, y estamos muy agradecidos. La cuota societaria es muy baja, de 200 pesos anuales y seguramente el año que viene se va a modificar no sólo por una cuestión inflacionaria, sino también porque ahora requerimos de otros gastos, en los cuales siempre fuimos acompañados por colaboradores, amigos, comercios y gobiernos municipales, que todos en su momento han hecho sus aportes”, subrayó.

 

ABRIR EN PANDEMIA

Elena Ortiz confirmó que el museo ya puede ser visitado por los santaelenenses, pero en el contexto de la pandemia de coronavirus, se debe hacer con ciertos protocolos. "Los espacios son muy amplios y eso va a permitir la circulación, con un número reducido de personas", dijo.

"Nos falta establecer los días y cómo nos vamos a ir organizando en la comisión en cuanto a la atención al público, ya que ahora no solo va a ser los fines de semana sino que seguramente la vamos a tener que ampliar", adelantó.

 

EL MUSEO, "UN ESPEJO" DONDE MIRARNOS

En La Sexta Pregunta, la historiadora ofreció una reflexión acerca de la función social que cumple el museo, de la importancia que revisten la cultura y la historia para un pueblo. "Siempre se piensa que el museo es lo viejo, es lo antiguo, y no. El museo tiene que ser vivo. Me tiene que interpelar ese pasado para decirme quién soy hoy yo", dijo.

"La cultura es muy valiosa. Hay que conservarla y preservarla, no solamente como expresión del momento sino también para la posteridad. Lo que yo estoy pensando y diciendo ahora es porque seguramente lo he recibido por herencia, pero también hay un constructo social: eso es el patrimonio, es la construcción entre todos. No solamente del aprendizaje del conocimiento, sino de lo vivencial, de los valores, de los conflictos que surgen", expresó también.

En ese sentido, Ortiz pidió notar que a lo largo de su vida como ciudad "Santa Elena refleja la historia nacional e internacional". "Los cambios que se dieron, repercutieron en Santa Elena: las crisis, las épocas de bonanza, las situaciones complejas", ahondó. "Es un espejo. Y los museos también pretenden eso: ser espejo de lo que hemos sido", reflexionó al respecto.

Finalmente, enfatizó que "el bienestar de la persona, más allá de lo utilitario, lo económico o material, pasa por el corazón, por lo que me hace sentir bien, por lo que valoro y añoro, por lo que me hace sentir el otro, mi vecino, mi colega; eso también hace a la construcción de una sociedad". "Por eso la inversión en cultura es muy importante. Es cierto que no tiene un resultado directo desde el sentido utilitario, porque no me da plata, y que requiere mucha inversión, pero hace bien al espíritu del hombre, a la memoria, a la identidad, y eso es, justamente, un bien incalculable", cerró.

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