El fin de semana pasado, en la ciudad de Bovril, hubo polémica por un casamiento que se realizó en plena pandemia en la Iglesia San Miguel. En el ojo de las críticas quedó el cura párroco, Marcelo Bravo; y en un segundo plano el cura Gustavo Olmo, quien viajó desde Paraná para oficiar la misa. 

En la vereda de enfrente estuvo el intendente, Fabián Valenzuela (Juntos por el Cambio), quien reprochó la actitud de Bravo, porque autorizó la celebración del casamiento aún cuando no había sido autorizado para ese tipo de ceremonia.

Ahora, a casi una semana del episodio, las partes hicieron las paces. “Quedamos bien y quedamos en reunirnos en los próximos días, tomar una foto institucional para mostrar que estamos en una misma consonancia. A lo mejor habiendo cometido un error voluntario con un fin que se lo considera justo pero consciente de la transgresión”, dijo Valenzuela al ser consultado sobre la relación con el sacerdote.

La ceremonia de la polémica fue filmada el sábado 20 por un vecino que pasaba por inmediaciones a la Iglesia y al publicarla en las redes, rápidamente hubo reacciones en contra y a favor. Ante esa situación, el intendente publicó en su Facebook que no había autorizado al cura para que se realice el casamiento, puesto que este tipo de actividades espirituales no están habilitadas por las autoridades sanitarias, que exigen que se respete el distanciamiento social.

Además, avisó a la Comisaría N° 16 para que actúe por la violación del Decreto de Necesidad y Urgencia del presidente de la Nación. El domingo 21, el cura párroco Marcelo Bravo fue notificado por haber incumplido con la norma, como así también los recién casados y otras dos personas que participaron de la misa nupcial.

El lunes 22 se conoció la historia de Victoria Rueda y Leo Stach, el flamante matrimonio: contaron en los medios que el casamiento era parte de una promesa que le habían hecho a Dios por salvar a su hijo, la que debían cumplir antes de que el niño cumpliera los 6 años.

"El padre Marcelo Bravo fue instrumento de Dios para que pudiéramos cumplir nuestra promesa, a tan solo seis días de vencer el plazo que nosotros pusimos en agradecimiento a Dios, por dejar con vida a nuestro pequeño hijo", sostuvo Victoria en diálogo con FM Cristal, de Bovril.

"En seis días, Tomasito cumple seis años; nació con hidrocefalia y espina bífida, sin esperanza alguna de sobrevivir. Hoy, frente a todos los malos pronósticos de entonces, está con nosotros, gracias a Dios, a nuestra inmensa fe. Hoy nos besa, nos abraza, nos dice mamá y papá. Y va progresar más, va hablar y va a caminar", señaló según consignó Entre Ríos Ahora.

A casi una semana del episodio, el intendente Valenzuela comentó que habló con el cura Bravo y también con el sacerdote Gustavo Olmo, que viajó desde Paraná para participar oficiar la ceremonia.

“Hablé con el cura Bravo y con Olmo; limamos asperezas que no eran. Bravo se disculpó y Olmo pidió perdón, entendiendo que no se iba a generar este tipo de cuestiones. Decidimos darle un corte, porque después en otros medios se decía cualquier cosa como que el cura rebatía lo que yo decía. El cura me llamó y me dijo que no dijo eso”.

En esa línea, el jefe comunal reiteró que decidieron dejar atrás el hecho: “Cada uno aclaró y entendió perfectamente que yo debía actuar en consonancia con los deberes de funcionario público y por lo tanto debía pedirle al a Policía que actúe”.

Recordó que al cura Bravo sólo se lo notificó por haber transgredido el DNU presidencial, y que no se le abrió una causa en la Justicia Federal ya que ello sólo se hace en caso de que reincida.

“Quedamos bien y quedamos en reunirnos en los próximos días y tomar una foto institucional para mostrar que estamos en una misma consonancia; a lo mejor habiendo cometido un error voluntario con un fin que se lo considera justo pero consciente de la transgresión”, aseveró.

Finalmente, Valenzuela refirió que hicieron las pases con los sacerdotes: “Tenemos que seguir, la cuestión más grave es el virus que tenemos por delante. Tenemos que tratar de no cometer este tipo de cosas, que sirven de antecedentes porque si todos comienzan a tomar este tipo de  actitudes espirituales cada uno va a hacer lo que quiere. Lo que no podemos permitir es que se transgreda o se vuelva una anarquía la autoridad, porque ahí estamos en un problema”, completó.

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