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La Piedra Mora es una formación rocosa enclavada en el río Paraná, a unos 20 kilómetros aguas abajo de la costa de Santa Elena y antes de Piedras Blancas, cuyo origen se desconoce y se atribuye a la caída de un meteorito, aunque nunca nadie ha podido confirmarlo.

Atracción única para lugareños, turistas, curiosos, y sobre todo, pescadores, las características naturales que se han desarrollado en torno a la mole de piedra a lo largo de los años, la han convertido en uno de los cinco mejores destinos para la pesca del dorado en todo el país.

Por lo general, solo una gran boya advierte a las embarcaciones sobre su peligrosa presencia para la navegación. Pero con la bajante histórica del río Paraná, la Piedra Mora y su misterio quedaron al descubierto como nunca antes.

Canal 9 Litoral navegó hasta ella y pudo registrar que aún con el agua en su pico más bajo de los últimos 77 años, en el lugar, a unos 100 metros de la costa, hay una profundidad de hasta 16 metros.

La fascinación que genera en la zona aquel enorme monolito sumergido, es la mezcla de "la historia muy particular que tiene, y que todavía está en un todo por descubrir, su parte científica"; también "que se dice que es un meteorito que cayó en la Tierra, rebotó y luego cayó al agua"; que "la característica de la piedra es única y no existe en la zona"; y que "en muy pocas oportunidades se puede ver y ahora se puede hasta caminar sobre ella", contó al Nueve la directora de Turismo de Santa Elena, Karina Spahn.

"Es una cosa rarísima en la que hay una gran profundidad y que permite la pesca del dorado, que es sobre todo lo que el turista viene a buscar", contó por su parte Nicolás Sarfati, vecino y referente de la historia de la ciudad entrerriana.

Además, el misterio de la Piedra Mora "tiene toda una mística porque también está la historia del 'Niño pez' que dicen que habita allí", agregó Spahn. "Los lugareños dicen que a la siesta no conviene ir a pescar a la Piedra Mora porque nos vamos a encontrar con el Niño Pez, que entre todas sus travesuras puede hacer alguna maldad; entonces son todas anécdotas, leyendas, historias que hacen que el lugar sea muy atractivo", señaló.

"A mí me da un poco de miedo llegar ahí porque el agua hace tanto ruido en ese lugar" dijo Sarfati. "Yo siempre que iba en mi lancha la desviaba unos cuantos metros para no pasar muy cerca de ella; porque cuando está crecido y queda bajo agua, hay como un remanso, el agua hace mucho ruido y da impresión", confesó el vecino en diálogo con el Nueve.

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