Por: Javier Schnitman, presidente del partido Movimiento por Todos de Entre Ríos

Aquel día de censo. Todos estábamos esperando el censista, mirábamos nuestro alrededor, cada uno en nuestras moradas, cualquiera sea ésta a la espera inquieta de quién requeriría un conjunto de respuestas ante las preguntas de rigor del censo.

Temprano, la mayoría en sus moradas con todos los habitantes de la casa o con la mayoría de ellos. En algunos casos, no pocos, entretenidos en charlas con familiares que ese día se dio cita, para juntos decir aquí estamos.

Mientras muchos pensaban que hacía hace 10 años; los que ostentaban bienes como no sufrir saqueos de un pueblo desesperado, los ocupados preocupados por no perder su ocupación, los desocupados en la lucha por sobrevivir en el infierno de abandono, olvido y entrega de un gobierno traidor, gobierno que se supone bregarían por el bienestar de todos.

Allí estamos todos a la espera del censista. Ya con él en casa, mate por medio, de repente, la noticia de tu partida era casi increíble. Primero, él no puede ser, fue la reacción, luego un profundo dolor, dolor de los que el pecho se rasga, dolor de la impotencia de poder hacer algo para que eso no fuera realidad. Dolor como causa la pérdida de un ser querido y entonces ese dolor no tenía otro motivo, el descubrir cuanto te ama el pueblo argentino.

Claro que algunos festejaron y lógico que así fuese ya que tu acción fue irradiar felicidad a las mayorías populares y eso no es que a todos les parezca bien, esos fueron los que como en otro tiempo escribían “viva el cáncer” ante la muerte de Evita, hoy los herederos de esa repugnante consigna disfrutaban de tu partida.

Para muchos, los que decían que no te acompañaban de repente los inundo la incertidumbre de que pasaría, para así darse cuenta y de alguna manera entraban en el terreno de la reflexión y que vos eras importante también para ellos y el… ahora que? era un síntoma de reconocer lo importante de tu existencia y acción.
En ese momento pensé, que militante y que compromiso sabiendo que ese día todos estaríamos reunidos en la casa, nos visitaría para ya no sólo responder lo simple del censo sino que hiciéramos un balance de los últimos 10 años, con detalle para decir, como estamos hoy?. Hasta ese momento recorriste a los más de cuarenta millones, nunca imaginé que ese serías vos, personalmente y menos imaginé que estarías con los cuarenta millones de argentinos al mismo tiempo.

Ante la noticia de tu partida millones de hogares quedamos en dolor, llanto, bronca, incertidumbre, la incontenible angustia producida por una noticia conmocionaste por lo inesperada y menos aún querida por nosotros, por los millones que te acompañamos.

Néstor, te fuiste aquel día en el que los argentinos haríamos un balance de cómo estábamos a diez años y a siete de tu llegada al gobierno, en el medio del infierno.

Eso pasaba por el pensamiento de muchos. Ese día 27 de octubre de 2010, la mayoría de los argentinos, reunidos en sus moradas, aunque no se lo preguntaran dirían lo bueno que han sido estos siete años, dirían que tienen trabajo, empleo, que había mejorado su situación económica por diversos motivos; que quienes no pensaban jubilarse por ser víctimas de la desocupación de los noventa, hoy estaban jubilados por la política reparadora implementada bajo tú conducción.

Cuantas cosas surgirían, que no estarían en las preguntas del censo pero sí en el balance de cada argentino. Cuantas iniciativas de gobierno que a tantos favorecía. Cada uno con su balance, mejoras económicas, estructurales del país, mayor educación, salud, derechos humanos. Derechos Humanos! Que ayer tiene un resultado histórico con la condena a los genocidas. Pero más, inserción internacional de pié, de pié, no más de rodillas como la argentina acostumbraba a llegar a organismos internacionales. Nada de fondo monetario, nada de imposiciones, intromisiones en deterioro de la mayoría y desde tu llegada nada de esto sucedería. Orgullosos los argentinos de tener un gobierno responsable, sereno pero firme defensor de derechos que jamás deberían haber sido abandonados.

Muchos repasaban los logros de gobierno y la verdad empezaba a tener lugar. De apoco, incesante, con bronca por el dolor pero con la decisión de saludarte de pié, abrazar tu espíritu transformador y plural, actual y por eso para muchos desconcertante. Por todos los medios nos dábamos cita en las plazas o donde quiera que sea, como hoy, como lo será por decenios. Aquel momento salimos a decirle a Cristina que No Afloje, Fuerza Cristina dijimos. Cuando pasábamos frente a vos en aquel salón, gritando hasta la Victoria Siempre, estamos con vos y Cristina, millones movilizados por decisión propia, miles de jóvenes inundaron las calles para vivar tu nombre, estábamos ante la presencia inconfundible que la despedida era a un líder del pueblo.

Hoy ante tu frase “Los estoy observando, dejen de llorar que hay que estar atentos, CUIDEMOS A CRISTINA”.

Gracias compañero Néstor Kirchner por haber puesto de pié a los argentinos, gracias Néstor por haber visitado a todos en el tu paso a la inmortalidad.

NÉSTOR PRESENTE.
LOS TREINTA MIL DETENIDOS DESAPARECIDOS PRESENTES, LOS QUE LUCHAN PRESENTES.
LOS QUE PENSAMOS EN INCLUSIÓN SOCIAL, PRESENTES.
AQUÍ ESTAMOS COMPAÑERA CRISTINA PARA LO QUE MANDES.
PLURALES Y POPULARES, NACIONALES Y PATRIA GRANDE, CON UN OBJETIVO, LOGRAR LA FELICIDAD DEL PUEBLO.
NI UN PASO ATRÁS.

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