El juez Emilio Aroldo Castrillón terminó anotándose nuevamente en la carrera para la presidencia del Superior Tribunal de Justicia (STJ) de Entre Ríos. El paceño buscará la reelección, pero también anota en la carrera a otros tres vocales del alto cuerpo: Juan Ramón Smaldone, Martín Carbonell y Germán Carlomagno.

La elección del futuro presidente del STJ es el martes 3 de diciembre, en la reunión de acuerdos de los nueve vocales que lo integran. En diálogo con el programa Puro Cuento de Radio Costa Paraná 88.1, Castrillón volvió a plantear su idea de que acompañará al candidato que continúe con una línea de trabajo de mejoramiento del servicio de justicia que inició su antecesora, Claudia Mizawak, y sobre la cual él trabajó en estos dos últimos años.

Pero a la vez, se anota como alternativa a la reelección.

“Lo que he planteado es que estoy de acuerdo en acompañar lo que sea fortalecer el camino que se viene transitando en los últimos seis años en el Poder Judicial. No aparecieron conmigo todos los cambios, sino que se empezaron a producir con la doctora Claudia Mizawak y nosotros fuimos corrigiendo lo que no se había hecho”, señaló y agregó que en el último tiempo se hicieron avances importantes en infraestructura y cambios en los procesos de familia, y en los fueros civil y laboral. La cuenta pendiente, reitera, es el “aggiornamento”  en el proceso penal.

En esa línea, Castrillón reivindicó que en su gestión se logró que los funcionarios del Poder Judicial cumplan con el mínimo de 6 horas de trabajo. Algo impensado para un poder que en ese punto suele quedar afuera de los controles, asevera.

“Logramos que, de mínima, se trabajase seis horas. Lo que no resultaba fácil porque no estamos acostumbrados a trabajar sin que nos controlen”, señaló.

Para ejemplificar la falta de trabajo que se observa en algunos juzgados, indicó que se encontraron con graves asuntos pendientes de realizar: “Teníamos huesos de hace 30 años que no se habían hecho análisis. Hemos reconstruidos los primeros tres esqueletos y mandamos a hacer ADN; ahora tenemos todos los informes con los datos. Antes eran unos huesos depositados en conteiner alquilados”, refirió.

Consultado por qué suceden ese tipo de situaciones en la justicia, aseguró que se debe a que “no se tenga la visión proactiva o de entender el Poder Judicial de otra manera”.

En ese marco, consideró que debe entendérselo “como un poder del Estado que debe mantener la independencia y coexistir con otros poderes. Indudablemente si uno no cuenta con los legisladores, y si no encuentra con la conducción del gobernador en determinado sentido, es muy difícil, porque es el que maneja el presupuesto y da las señales claras de donde debe ir la Legislatura. Nosotros buscamos una impronta donde no nos ubicamos en la vereda de enfrente, sino contiguos a la plaza”.

Enseguida, definió a la justicia entrerriana como “un servicio esencial para mantener el orden social y la coexistencia humana, prestada por funcionarios probos que no tenemos ningún caso de corrupción y que estamos bien pagos”.

En relación a los postulantes que suenan para presidir el STJ, mencionó a tres de sus colegas: Juan Smaldone, Martín Carbonell y Germán Carlomagno. En relación a cómo se elige al futuro titular del Poder Judicial, comentó: “Es como todo. Uno va buscando consensos y sabe que todos tenemos que convivir con todos, y que no coincidimos todos en todo. Tal vez a veces hay nueve posiciones distintas. Tenemos que buscar cómo llegamos al 5 o al 6”.

Sobre los candidatos que tienen en libreta, resaltó: “Creo que pueden estar expresando la posibilidad de continuidad de un proyecto”.

—¿Usted también va a ser candidato?

—Si se da, se da. 

 

Fuente: Entre Ríos Ahora

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