Dolores Etchevehere, la única hija mujer de una de las familias terratenientes más poderosas y ricas de Entre Ríos -hermana del exsecretario de Agroindustria de Cambiemos, Luis Miguel Etchevehere-, difundió un duro testimonio en el que acusó a su familia de haber sido parte de diferentes delitos o maniobras en su contra y otras personas. "Mi familia cometió actos aberrantes", dijo en un video que divulgó Proyecto Artigas.

Se trata de un proyecto del que participa junto a organizaciones ambientales, militantes y productores agroecológicos que buscan "verdad, justicia y reparación".

En el video, Dolores arrancó: "Luego de 11 años de investigación, denuncia e impunidad creo que es necesario contar mi historia. Una historia que está atravesada por los crímenes de mis hermanos".

Habló de un "complejo entramado de actividades delictivas" desarrollado por sus hermanos durante décadas "con corrupción, violencia e impunidad: administración fraudulenta, evasión fiscal, lavado de dinero, explotación laboral y violencia económica a partir del despojo de mis derechos hereditarios".

Además del relato por video, también difundió un sitio Web en el que se detalla cada una de las maniobras que denuncia. Uno de los capítulos, según registró La Sexta, está dedicado a Santa Elena y a la adquisición, en 2007, de 370 hectáreas de tierras "a partir de sus contactos políticos y judiciales".

UBICACIÓN DE LA ESTANCIA

 

 

 

El CAPÍTULO DE LA ESCUELA AGROTÉCNICA CERCA DE SANTA ELENA

"Usurpación de tierras fiscales". Con ese título abre el capítulo en el que cuenta cómo sus familiares adquirieron terrenos del exfrigorífico pagados, según dice, a precio vil -pagando sólo un 10% de su valor-. Particularmente, menciona el caso de unos terrenos que eran utilizados por la Escuela Agroténcia Nº 151 en la Estancia El Quebracho, que estaban linderos a Casa Nueva, el campo de los Etchevehere.

"Casa Nueva, uno de los cinco campos de la familia Etchevehere, está ubicado en la entrada de Santa Elena, una ciudad-fábrica que creció alrededor del Frigorífico Santa Elena. Luego de varias privatizaciones fallidas, en la década del 80 el frigorífico pasó a manos estatales y cerró definitivamente sus puertas en 1993. El Estado despidió a los trabajadores entregándoles tierras como parte de la indemnización, pero sin título de propiedad. En 2004, el gobernador Busti decidió liquidar los bienes del frigorífico, incluidas las tierras donde producían los ex trabajadores del frigorífico", cuenta Dolores.

NuevaInfografiaEtchevehere

La infografía que difundió Dolores.

Luego, agrega: "En 2007, los Hermanos Etchevehere obtuvieron 370 hectáreas de estas tierras a partir de sus contactos políticos y judiciales. Pagaron solo el 10% de su valor. Hasta entonces, esas tierras eran utilizadas por la Escuela Agrotécnica Nº 151 en la Estancia El Quebracho, lindera a Casa Nueva. Pero, uno de los lotes estaba arrendado hasta el 2010".

"Entonces, Juan Diego Etchevehere a la cabeza de un grupo armado, ingresaron al lugar a punta de escopeta, destruyeron los cultivos de los arrendatarios y corrieron el alambrado. Este acto fue calificado como usurpación", finaliza el texto.

Dicho capítulo hace referencia a la historia que publicó La Sexta en junio de este año, en el que se da cuenta de un fallo judicial a favor de una persona a la que los Etchevehere le dañaron sus cultivos.

Se trata de la historia que comenzó el 14 de julio de 2007. Entonces, José María Morcillo, quien junto a Pío Tomás Tyrrel había arrendado 65 hectáreas de la Escuela Provincial de Nivel Medio Nº 151- Agrotécnica Paraje Quebracho -, fue a controlar los cultivos de lino allí sembrados y se encontró con que habían cambiado los candados y cadenas de acceso al predio. Morcillo certificó la situación en ese momento con un escribano.

El arrendatario, que había firmado el contrato para la explotación de la tierra hasta el 2010, volvió cuatro días después al campo, donde ya se habían instalado tres personas quienes, a punta de escopeta, le impidieron nuevamente ingresar y lo obligaron a retirarse. Del lino plantado no había quedado ni el recuerdo.

El arrendatario llevó al caso a la Justicia, donde logró que la familia Etchevehere lo indemnice por un monto de $ 359.960.

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