Finalmente, el intendente de Bovril, Fabián Valenzuela (UCR), y el cura párroco local, Marcelo Bravo, se reunieron a un mes del casamiento de la polémica que se realizó en la Iglesia San Miguel, en plena pandemia, y que generó revuelo provincial y nacional.
Este jueves, el jefe comunal y el cura mantuvieron un encuentro en el municipio -también participó el viceintendente Gilig-, en el cual analizaron la normativa vigente con respecto a las actividades religiosas que ya están permitidas y que están reguladas por el decreto municipal N° 163.
Según se informó oficialmente, en la ocasión Valenzuela le otorgó a la Parroquia "la certificación pertinente donde se habilita a dicha institución para realizar actividades religiosas"
Cabe recordar que el sábado 20 de junio un vecino que pasaba por inmediaciones a la Iglesia filmó un casamiento. El registro rápidamente se viralizó en la ciudad. Ante esa situación, el intendente publicó en su Facebook que no había autorizado al cura para que se realice el casamiento, puesto que este tipo de actividades espirituales por entonces no están habilitadas por las autoridades sanitarias.
El domingo 21, el cura párroco Marcelo Bravo fue notificado por haber incumplido con la norma, como así también los recién casados y otras dos personas que participaron de la misa nupcial.
“Quedamos bien y quedamos en reunirnos en los próximos días, tomar una foto institucional para mostrar que estamos en una misma consonancia. A lo mejor habiendo cometido un error voluntario con un fin que se lo considera justo pero consciente de la transgresión”, dijo días atrás Valenzuela al ser consultado sobre la relación con el sacerdote. Finalmente, la foto entre ambos llegó este jueves.













