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El sábado 26 de diciembre de 2020, Horacio Ramón Leiva, de 67 años, murió atropellado en el ingreso a Bovril cuando circulaba en bicicleta. A un año del hecho, la Justicia paceña aún no emitió sentencia contra el único acusado, un joven de apellido Muller que por entonces tenía 23 años y conducía un auto Renault Symbol.

Lo que se sabe a un año de la causa es que el responsable del luctuoso hecho fue imputado del delito de homicidio culposo. Se trata de un delito que comete una persona sin la intención de hacerlo; se da más de forma accidental y no intencional, y por la negligencia o imprudencia del infractor o victimario.

La crónica policial de aquel 26 de diciembre consignaba que el ciclista circulaba por el acceso a Bovril cuando, por causas que hasta la fecha se desconocen, fue impactado de atrás por el vehículo comandado por Muller.

CicilistaAutoBovril

"Le pegó con la parte frontal derecha del auto. (El cuerpo) impactó en el capó, en el parabrisas y quedó tendido entre el techo y la luneta", señaló entonces José Luis Riquelme, subjefe de la Departamental de Policía a La Sexta.

En enero de 2021, los familiares de Leiva se movilizaron en dos oportuniddades exigiendo Justicia.

SINIESTRO VIAL FATAL BOVRIL 23

El 27 de enero, en una de esas marchas, Ángela Noriega, esposa del fallecido, leyó una carta en la que recordó el trágico día: "El 26 de diciembre saliste Ramón a jugar tus números, como siempre lo hacías. Te fuiste a andar en bici, a dar una vuelta, por tus rodillas operado por tus rehabilitaciones. A las 20:45 se escuchaba la sirena de la ambulancia. Eran las 22: 23 de la noche; no llegabas a casa. De repente, mi hermano me pasa una foto del accidente donde estaba tu bicicleta tirada y vi el cuerpo tirado arriba del capot del auto y le dije a Yago: 'Mirá si es tu papá'. Y me contesta: 'No, mamá'. A las 12 de la noche me enteré que eras vos el del accidente; que vino un imprudente al volante y te arrebató la vida . Me pregunto porqué mi Dios. Todavía no lo entiendo. Ya un mes que no te tenemos entre nosotros. Dejaste la casa vacía, Ramón. Te lloran tus hijos, tus nietos, hermanos, sobrinos, cuñados. Sé que estás sentado a la diestra del Dios padre todo poderoso. Al escribir esta carta, sé que me estáss escuchando. Se me hace un nudo en la garganta y mis lágrimas caen. Todavía no entendemos porqué a vos y sigo preguntándoselo a Dios. No hallo respuesta. La casa se siente vacía sin vos. Te busco en cada rincón. Espero que llegués en tu bicicleta y que te sientes afuera. Sólo le pido a Dios justicia. Que el culpable vaya preso".

Sin embargo, desde entonces la Justicia no ha dado una respuesta definitiva a los familiares de Leiva.

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