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La Expo Arte de Santa Elena presentó las obras de 11 artistas con un estilo variopinto y generacional. En la muestra convivieron dibujos y pinturas que podrían encasillarse en los siguientes géneros: manga y animé; pintura experimental y abstracta o psicológica; y dibujos y pinturas realistas e hiperrealistas.

La exposición se realizó el jueves 14 y viernes 15, en el Centro Comercial, en Avenida Presidente Perón esquina Mariano Moreno. Tal vez por coincidencia, la muestra se dio justo el Día Mundial del Arte, que desde 2012 se celebra cada 15 de abril debido a que este es el natalicio de uno de los mayores artistas de la humanidad, Leonardo Da Vinci (1452-1519).

Los artistas que expusieron parte de su trabajo, fueron: Teresita Gómez, Ariel Aloy, Gonzalo Benítez, Graciela Zalazar, Mariano Bustos, Juli Casals, Mauricio Borgo, Gabriel Ríos, Aurora Chamarro, Ana Paula Fernández y Lourdes Portillo.

El recorrido inició con los trabajos de dos mangacas en ciernes: Ana Paula Fernández y Lourdes Portillo. Ambas presentaron dibujos de personajes de Shingeki no Kyojin (Ataque de los Titanes), Naruto y Demon Slayer, entre otros. Quienes conocen el mundo del manga y el animé, rápidamente reconocerán que los trabajos están a la altura de mangacas como Masashi Kishimoto (creador de Naruto) o Hajime Isayama (ilustrador de Ataque de los Titanes).

Por su parte, la reconocida artista Teresita Gómez presentó una nueva tanda de obras de su extenso repertorio. En esta oportunidad se tratan de Calabazas del Peregrino (Lagenaria Siceraria, por su nombre científico), cuyo material, en las manos de Gómez, se convierten en mates, floreros, colgantes y pequeñas esculturas. También expuso “La Última Cena”, su representación de una de los murales más conocidos de Leonardo Da Vinci, ejecutada entre 1495 y 1498.

A su lado, Aurora Chamorro ofreció obras para todos los gustos. En la pintura, la artista nos llevó al río y a tres momentos para atesorar: la mañana soleada, el atardecer (o amanecer) y la noche. También incluyó obras con técnicas novedosas, con combinación de dorados sobre negros; y hasta la inclusión de monedas que, al pasar por su mano, su valor se resignifica.

Graciela Salazar también destacó por sus obras con estilos disímiles para todo espectador: hay pinturas abstractas, otras que combinan figuras geométricas y colores; y hasta pintura de naturaleza muerta. Resalta la representación de Jesús de Nazaret con pinceladas en tonos marrones oscuro y claros.

En el centro del salón se dispusieron las obras de arte abstracto, con predominio del uso de microfibra, tinta china y marcador. Los artífices de ese espacio fueron Mauricio Borgo (dibujante y grabador) y Juli Casals, quienes presentaron dibujos con connotaciones psicológicas oscuras y toques surrealistas, rama en la que son casi los únicos cultores.

En tanto, el artista Ariel Aloy expuso algunos de sus trabajos más representativos: uno con estilo grafiti, un paisaje con técnica mixta y pinturas con un estilo moderno y gran pulso creativo.

La última parte del recorrido incluyó las obras de Mariano Bustos (pintura), Gonzalo Benítez (dibujo y pintura) y Gabriel Ríos (dibujo hiperrealista), quienes muestran un gran interés por la figura humana, y la plasman con destreza y maestría. 

OBRAS

 

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